Técnicas

Ondas de choque en fisioterapia, para qué sirven y qué se nota

Hay dolores que se instalan y no se van. La fascitis plantar que te hace cojear al levantarte, el hombro con una calcificación que no te deja dormir de ese lado, el codo que lleva un año molestando. Para este tipo de problemas crónicos, las ondas de choque son una de las herramientas con mejor respaldo.

Por Matías Fernández Yagües, fisioterapeuta y osteópata16 de octubre de 20263 min de lectura
Aplicador de ondas de choque sobre el talón de un paciente en una camilla

Qué son las ondas de choque

Son impulsos acústicos de alta energía que se aplican sobre la piel con un aplicador. No es electricidad ni calor. Esa energía llega al tejido dañado y estimula la regeneración, mejora la circulación de la zona y reduce la sensibilidad al dolor. En calcificaciones, además, ayuda a fragmentarlas.

No hacen falta agujas ni anestesia, y no hay heridas.

En qué casos funcionan mejor

  • Fascitis plantar y espolón calcáneo.
  • Tendinopatía calcificante del hombro.
  • Epicondilitis y epitrocleítis.
  • Tendinopatía rotuliana y aquílea de larga evolución.
  • Trocanteritis, el dolor por la parte de fuera de la cadera.
  • Puntos gatillo y sobrecargas musculares que no ceden.

Donde mejor resultado dan es en problemas que llevan más de tres meses. En lesiones recientes suele haber opciones más adecuadas.

Cómo es una sesión

Primero localizamos la zona, a menudo con ayuda de la ecografía. Ponemos gel y pasamos el aplicador durante unos cinco a diez minutos. Se nota como golpecitos rápidos, y en la zona más afectada pueden ser molestos, pero ajustamos la intensidad para que sea tolerable.

Puedes hacer vida normal al salir. Es posible que la zona moleste algo más uno o dos días, y conviene evitar ese día el esfuerzo intenso con esa parte del cuerpo.

Cuántas sesiones hacen falta

Lo habitual son entre tres y cinco sesiones, una por semana. La mejoría suele ir notándose en las semanas siguientes, porque el tejido sigue reparándose después de la última sesión.

Igual que con otras técnicas, las ondas de choque funcionan mucho mejor junto con ejercicio y con cambios en lo que provocó el problema, sea el calzado, la carga de entrenamiento o el gesto en el trabajo.

Cuándo no se aplican

No se usan sobre zonas con tumores, infecciones o trombosis, durante el embarazo, en personas con trastornos de la coagulación o sobre cartílagos de crecimiento en niños. Antes de empezar lo revisamos contigo en la valoración.